
Se empieza por el objeto y se termina con inventario que nadie pidió. El orden correcto es al revés: objetivo, después pieza, después tecnología.
Una pieza de merch puede ser una herramienta de brand experience, comunidad, fidelización y negocio. O puede ser una gorra más.
El objeto vive encima de la persona todo el día. El contenido vive en su teléfono. La pieza es el punto donde se tocan — y donde por fin se puede medir.





Si al leerlo se te ocurre una pieza para tu marca, esa es exactamente la idea.